Idea N° 13495

La idea es crecer y aprende durante los años.
El objeto de "madurar"no es como el que esta impuesto por la sociedad.
Madurar es (madurar) las ideas, mejorar la tecnica.
Pero nunca, nunca perder la niñez. La infantilidad.
Despues de todo, lo que se quiere proyectar viene de ella.
Con el tiempo solo aprendemos a mirar mejor hacia adentro, a recuperar lo perdido.
El buen artista es homenajeado porque su espectador tiene reminisencias de su infantilidad.
De cuando la simpleza reinaba y la falsedad, la mentira y el poder eran cosas de grandes.

No te olvides, cuando una Manzana "cae de madura", contiene adentro suyo la semilla, la inftanilidad que la hizo nacer.
De esa semilla podra crear otro arbol, el cual creara otras manzanas.

Esa es la labor del artista, "Caer de maduro" y plantar sus arboles


(esas cosas que pienso mientras hago habitaciones)


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Y ahora! Alfredo Casero y su banda nos regalan el momento divertido del post.


Encuentros cercanos del tipo Asqueroso

Eran las 7 de la tarde. Estaba acostado en mi cama, “surfeando” las aguas del Internet mientras comía un paquete de galletitas. Paquete que inocentemente había dejado en mi habitación hace ya días atrás para ir comiendo con el correr de los días Ese día se me acabo.
Leía tranquilo, en el silencio de una casa donde solo vive una sola persona. Cuando de repente, mis habilidades de viejo jugador de basquetbol se activaron. Mi segundo ojo (cuando jugas al basquet tenes que tener dos ojos, uno en tu marca y el otro en la pelota) sintió un movimiento de un ser negro en la periferia de mi cama. Distraído como un cachorro, mis ojos fijaron se trasladaron en poder identificar si se trataba de una mosca o un mosquito el nuevo inquilino de la casa. Pensaba desde mi dulce inocencia “ya se va a ir, total no molestan” En ese momento, descubrí que mi mosca tenia cuatro patas, una cola larga, dos orejas grandes y era de color marrón Estaba claro, mi cabeza no tardo ni un segundo de procesar: Las moscas finalmente habían evolucionado en un nuevo ser. Eso o se trataba de una rata.
Como la segunda opción me pareció mas lógica salte de mi cama cual ama de casa salta sobre una mesa y pegue semejante grito que por un momento creí que alguien iba a llamar a mi puerta para preguntar si estaba todo bien. Alfredo (la rata) también se asusto, no se si tanto como yo, pero en un ataque de velocidad salio disparado en busca de la puerta pero se dio cuenta que no iba a llegar, mejor era esconderse y esperar.
En ese momento, como cualquier ser humano, me asalto la duda. Como no tenia cambio me tomo de rehén y me dijo “Anda y fijate que onda con la rata esa” “Se llama Alfredo” le dije y la duda me respondió “No te hagas el gil conmigo pibe ehh que te meto cuatro aujeros en el pecho y se termino todo” “Se dice agujeros, no aujeros” pensé para adentro pero por mi seguridad no le dije nada. Así fue que en un acto de valentía digno de macho cabrio de las pampas húmedas Argentinas salí de la seguridad de mi cama en busca del escurridizo de Alfredo.
No fue difícil encontrarlo, (de seguro que cuando jugaba a las escondidas con sus amigos perdía siempre) estaba escondiéndose debajo de la almohada de la otra cama. Sufrí otra vez un “Mujer en ataque de pánico” salte tres metros hacia atrás y pegue un grito mas fuerte y mas agudo que el anterior. Si en ese momento me encontraba con una mujer, la hubiese perdido completamente para siempre, eso o ganaba una nueva amiga que se vestiría de ratón para molestarme. Alfredo entro en pánico también, intento devuelta encontrar la bendita salida pero no sabia como salir sin que ese “Hombre” lo agarre (ingenuo que era Alfredo) No supe bien hacia donde pero logro esconderse. Mi teoría fue que cayo debajo de la cama y como soy el único testigo se van a tener que comer esta milanesa y repetir conmigo “Alfredo se escondió debajo de la cama y espero para salir cuando Dan no lo vio”
Herido (el segundo sobresalto había provocado que me choque con mi computadora provocandome serias lesiones en mi muñeca)
y con un sentimiento de que mi privacidad había sido completamente violada salí de mi habitación Al segundo me di cuenta del frió que hacia afuera y me metí rápidamente adentro; Pero tenia un gran gran problema ¿Que hacer con Alfredo? ¿Entonces, era verdad lo de las ratas en la casa?

Hacia un tiempo, un amigo de Ronan (mi flatmate) había venido a casa a tomar unos tragos, trago va trago viene, yo me fui para el centro del pueblo. Ellos se quedaron en la casa y quien sabe cuando terminaron o que hicieron. Al día siguiente, Ronan me cuenta queso amigo vio una rata en la casa, Alfredo (Supongo ahora, aunque bien podría ser Jorge o Norberto sus amigos de toda la vida) había ido al tacho de basura y en modalidad de “Buffette” había elegido que cenar aquella noche de Junio. Luego se fue a su casa) Cuando me lo contaron pensé “fue un chiste, acá no hay ratas” Es que Ronan es un chico muy inocente e ingenuo (cree en Dios) entonces es blanco fácil a una broma de ese tipo. El echo de que era un “Rumor” de la casa y que nunca tomamos medidas al respecto reforzó mi idea de que no había nada en la casa.

Ese día (7/7/10) me di cuenta que no era un chiste. Si había una rata en mi casa y SI había convivido todo ese tiempo con una rata sin nunca haber sabido nada al respecto. Para que se hagan una idea es como cuando un padre radicalista se entera que en la rebelión adolescente su hijo se unió a “La Campora” reparte choripanes en manifestaciones kirchneristas y aspira un cuarto gobierno de Peron con Kirchner como vice obviamente.
En fin, mire alrededor de mi habitación, mitad de mi quería encontrarse nuevamente con Alfredo, la otra mitad, estaba seguro que volvería a gritar como nena agitando el banderín de “Porteño de Ley” Ahí me di cuenta, “¡¡¡¡¡¡¡LAS GALLETITAS!!!!!!!!!!” Pero ya era tarde, me las había comido todas. ¿Que hacer?¿Inducir Vomito? No, no creí que sea para tanto, calvez a Alfredo no le gustaban las galletitas de chocolate, tal vez......En un acto de valentía, tuve que tirar los chocolates que estaban abiertos, fue un momento duro, un sacrificio culinario que había que hacer. El solo echo de haber estado durmiendo todo este tiempo con una rata me hizo sentir sucio, muy sucio. ¿Pero que hacer? Intente en principio calmarme, dejar la puerta de mi habitación abierta y que Alfredo se vaya a la cucha, en otro momento la iba a agarrar, ¡Pero que se vaya de mi cuarto por favor!
Hora después me calme. Decidí tomar acciones lo mas rápido y drásticas posibles, quien sabe cuantas ratas podría haber en mi casa, ¿quien sabe cuantas enfermedades podía tener ahora? Fui al super y por primera vez en mi vida busque trampas para ratones. Ahí me di cuenta otra vez, que seguía siendo un porteño, porteño camuflado, pero porteño en fin. Cuando finalmente di con las trampas con una gran sonrisa de “Soy persona estúpida, ayudame por favor” le pedí ayuda a un laburante del super quien me enseño no solo como hacer funcionar una trampa (tiene toda una cienca el tema) sino que me aconsejo acerca de la carnada: “¿Que le vas a poner como carnada?” me pregunto “Queso” dije yo mientras pensaba, ok soy estúpido pero tampoco para tanto vi las películas de dysney y pixars! “No, el queso no funciona” me dijo el y ahí me lleve la segunda sorpresa y desilucion del día “¿Como que el queso no funciona?” Pregunte inhóspito viendo como toda mi infancia de ver películas de ratones empezando desde “Faivel”, pasando por “Un ratoncito duro de cazar”, “Ratatuille” y terminando por “Desperaux” (entre otras) se caía a pedazos “No, lo mejor que podes usar es mantequilla de maní” “Uh, pero no tengo....Nutella? Pregunte “Si, el Nutella te va a ir bien, ¡Suerte!” Ok me dije, no solo tengo un ratón en mi casa, sino que le tengo que dar de comer uno de mis manjares? Yo pensaba que quería matar a un ratón, no festejar el encuentro con mi nuevo compañero de casa.
Mientras volvía a mi casa debatiendo si la razón por la que en las películas usan los quesos sera porque es mas rentable que la mantequilla de maní (todavía sigo muy afligido por la gran mentira, casi tanto como cuando me di cuenta que ni salí de un repollo y que tampoco había sido traído por una cigüeña francesa) sentí por primera vez miedo. Miedo de entrar a mi casa, encender la luz y encontrarme con 20 o 30 ratones correteando por mi cocina buscando restos de comida o porque no, preparándose un plato de fideos.
Prepare las trampas con sus debidas carnadas. Mis manos sufrieron mas de una vez el golpe de las guillotinas y entre puteadas, frió y hambre surgió la resignación Las coloque de la manera mas “estratégica” posible. Dos en el pasillo, dos en la cocina al lado del tacho y una en mi habitación


Pensé que esa noche me iba a costar dormir, sobretodo porque ante cualquier sonido pensaba que era el loco de Alfredo haciendo de las suyas otra vez (Este Alfredo...), sin embargo del cansancio físico del trabajo y el emocional por ratatuille dormí como un bebe.
A la mañana siguiente, mitad de mi era como un niño en una película de navidad. quería salir disparado a ver si me habían dejado un “regalo” durante la noche. La otra mitad tenia miedo, no quería saber nada del tema, sobretodo porque si es que había agarrado finalmente a Alfredo, significaba que habría sangre en la alfombra y un bicho que limpiar a las 6:30 Am.
Inspeccione cada una de las trampas. La de mi habitación no había sido tocada, las dos del pasillo tampoco mientras que en las de la cocina note una diferencia notable: Les faltaba el Nutella “Un digno adversario” pensé al darme cuenta que el loco Alfredo había sorteado la trampa pero se había llevado el gran premio de la glotonería “Al menos en mi pieza no entro” pensé cuando analice toda la situación y volví a la rutina diaria de todas las mañanas para prepararme para ir a mi trabajo (que dicho sea de paso soy tan pero tan pero tan feliz de hacerlo que me cuesta levantarme a las mañanas de tanta felicidad que me da porque me pongo triste que otros no puedan compartir la felicidad de limpiar baños y hacer camas)

Volví de otra jornada laboral, esta vez con los productos de limpieza del trabajo dispuesto hacer una limpieza completa de mi casa. Me volvió a asaltar el miedo de entrar en mi casa y encontrarme con un ejercito de ratas esperándome en forma de megazord (un megazord de ratas claro) de mi misma altura. Aunque antes de pelear con el megazord, camine alrededor de mi casa cual ingeniero civil buscando aquel agujero por donde tal vez Alfredo y su pandilla se estaban metiendo a mi casa.
Entre y otra vez me agarro la desilucion. Alfredo se había afanado el nutella pero las trampas no funcionaron. Se había morfado las del pasillo y la cocina, pero por suerte, la de mi habitación seguía intacta. Minutos después, mi vista se acostumbro a la oscuridad del pasillo y en esta logre discernir que una trampa tenia algo nuevo. Algo asi como mitad de una rata saliendo de la misma. Prendí una luz y ¿puede ser? ¿sera? ¡si! Efectivamente era Alfredo durmiendo una siesta adentro de la trampa.

Por un segundo me asalto la tristeza de haber matado a un ser. Segundo después me repuse y empece a bailar “el baile de la rata muerta” Me calze mis hermosos guantes azules de hule y con mi mas asquerosa cara de asco coloque al difunto Alfredo en una bolsa la cual cerré y tire afuera de mi casa (por suerte mis guantes nunca entraron en contacto con el difunto, ya que la trampa tenia un mecanismo que te salvaba de semejante acto) Luego comencé una limpieza frenética por mi casa que duro algo asi como dos horas y media, cansancio y dolor de espalda (casi como lo del trabajo pero sin paga)
Mas tarde esa tarde, triunfante, como potro nacido de yegua y caballo campeones, con una sonrisa entre al super a declarar mi victoria (eso y para comprar pan y carne para las milanesas). El pibe me felicito y me dijo “Bueno, ahora vas a tener que matar a las otras” “¿Como que las otras?” pregunte, “Si, donde hay una, mínimo hay dos” “yo vengo sacando una por noche desde los últimos 5 días” agrego otro de los cajeros “¿Que onda? ¿Acaso es deporte acá matar ratas?” pensé.. “Ok gracias” les dije y me volví a casa con ahora el doble de miedo porque estaba mas que seguro que todas las ratas iban a querer vengar la muerte del loco Alfredo. Volví a preparar todas las trampas, y reze porque no existiese mas que una sola.

Hoy me levante y ninguna de las trampas había sido tocada, todas tenían su ración de nutella servida. No festeje, no quería que me pase como Argentina con el mundial, si bien el pulpo Paul no me quiso decir nada, todavía no era momento de festejar si es que había matado a la única rata de mi casa o tal vezz se estaban tomando undíaa de duelo.
Tampoco se activaron cuando volví del trabajo, las trampas estaban ahí, tranquilas, casi como diciéndome “Che, me parece que ya fue ¿Nos podemos ir?, queremos ver la final del mundial”
Por ahora espero, sigo en estado de alerta código Octubre Rojo (ante cualquier señal de rata capitalista se activaran las horcas) Lavo todo dos veces (antes y después de usar) y por precaución no me fijo que pasa debajo de mis camas.



9/7/10

PD: Feliz día de la Patria!!!
(para variar)

Gutierrez

A Gutierrez no le gusto la forma en que lo miraron. Salio del comercio y pensó “Quien va comprarles si te tratan mal”. Se calzo el sombrero, de la manera que a el le gusta, la manera en que le da mas pinta y cruzo la calle. Crudo el invierno, le había dado advertencias pero Gutierrez no le hizo caso y ahora se arrepentía. Nunca hasta ese momento había visto manos azules ¿Pero de que otra manera iba a fumar? Si con los guantes no se puede, son muy gordos y no se siente el cigarrillo, sin contar que ademas las chances de un accidente aumentan considerablemente al usar guantes de lana.
Salio disparado por la calle, confiaba en que la mejor manera de vencer al viento era caminando cada vez mas rápido, tal vez así, su cuerpo entraría en calor y no temblaría tanto. Gutierrez también piensa que se debe hacer lo mismo con la lluvia, aunque tiene dudas de si uno se moja mas o menos.
“En la calle uno se puede encontrar con muchos personajes” pensaba Gutierrez mientras intentaba ver como pasar a un grupo amontonado de asiáticos quienes miraban una vidriera y decidían si entraban a consumir en masa o no.
Siguió caminando, pero al poco tiempo se dio cuenta que estaba en la misma cuadra, el mismo grupo de asiáticos, las mismas vidrieras, el mismo asfalto. Paro su marcha sabiendo que le costaría el calor corporal, y se puso evaluar la situación. Gutierrez, es de esas personas que precisan de volver atrás en todos sus pasos para recordar donde dejaron las llaves, la billetera y en el peor de los casos su hijo. Gutierrez entra en crisis cuando le falta una parte del eslabón, cuando no sabe que paso entre las 6 y las 6.30pm, ahí intenta con todas sus fuerzas, deja cualquier cosa que esta haciendo, cierra sus ojos y piensa, piensa y piensa. Aunque hay veces que su memoria le juega malas pasadas, como cuando equivoco el mediodía del sábado 24 con el mediodía del lunes 26. Problema que lo llevo a perder su sesión terapéutica puesto que pensaba que era día de descanso.
Entonces Gutierrez pensó “¿Que paso? Gire a la derecha no a la izquierda, como puede ser que haya dado una vuelta a la manzana, si hasta recuerdo haber cruzado la calle” Esta vez, Gutierrez decidió estar atento mientras caminaba. Es que son muy pocas las personas que al caminar solo piensan en ello. En estar atentas por donde caminan, hacia donde van y de donde vienen. La mayoría de las personas camina por instinto,no presta atención al como caminar o hacia donde va, Gutierrez, hasta hoy, pertenecía a esta categoría.
Abrió bien grande los ojos y comenzó a caminar. Presto atención a su postura, se dio cuenta que caminaba inclinando el torso hacia adelante, casi como pidiendo perdón o sintiendo el peso de sus obligaciones en la espalda, así que tomo mucho aire, inflo su pecho e irguió su espalda. Luego mejoro su andar, que según el, le faltaba ritmo y era muy irregular. Al mismo tiempo, Gutierrez, cambio la manera de pisar, pasando de apoyar el pie completo en el asfalto, a primero apoyar el talón y luego la punta.
Divertido por los cambios y excitado por su nuevo andar, Gutierrez fue mas allá y también cambio el movimiento de sus manos, la altura de su mentón, su mirada y hasta el sonido que hacia al caminar
Pero Gutierrez volvió al mismo lugar de donde había empezado, aun seguían ahí, los asiáticos murmurando entre si, el frió, el viento que trae aun mas frió y las vidrieras ofreciendo descuentos al mejor postor. Es que Gutierrez, le dio tanta importancia al “Como” que se olvido del “Para que”.
Entonces Gutierrez, persona científica, saco de su bolsillo una birome negra y una carilina, decidiendo elaborar un croquis y mientras caminase marcar su andar, para así poder finalmente salir de este laberinto surrealista.
Dibujo un croquis cualquiera, cuatro o seis cuadrados, en dos filas de tres, una fila enfrentada a la otra. Pero luego Gutierrez se dio cuenta que no conocía las calles de donde estaba, no sabia sus nombres y en ningún lugar había algún cartel que las señalase, por lo tanto como método de referencia debía escribir los nombres de los negocios que había en cada cuadra. Uno a uno, fue observando las vidrieras que aparecían mientras caminaba, miraba de arriba hacia abajo, buscando nombres que se escondían tras grandes carteles ofreciendo descuentos de hasta el 60%. Gutierrez entonces, no pudo evitarlo, comenzó a prestarle mas atención a las ofertas y empezó a olvidarse del croquis y la función primaria del mismo. Entro en una, dos, tres, hasta siete diferentes tiendas de ropa. Todas ofrecían lo mismo, solo que a diferentes precios y nombres. Comparo valores, charlo con vendedores, se probo cada una de las prendas que deseaba y finalmente decidió comprarse un pantalón térmico de tela sintética que le hacia juego con una remera manga larga azul marino de la misma tela solo que de distinta marca. Ideal para salir a correr a las mañanas, aunque Gutierrez no corre, ya que sus rodillas están malas. Tal vez algún día pueda llegar a darse el gusto de hacerlo.

Gutierrez, volvió a emprender el paso de vuelta a casa, ya sin croquis que se había volado, pero con una bolsa en cada mano “Al menos no estoy fumando” pensó y una sonrisa emergió en su cara festejando el chiste interno. Obviamente, Gutierrez apareció en el lugar de siempre, de echo se asombro al darse cuenta que el negocio donde compro la remera, era la que el grupo de asiáticos amagaba desde ya hacia rato con entrar. Esta vez, Gutierrez no se sorprendió, es que después de muchas veces, uno se acostumbra hasta a las peores desgracias.
Intento diferentes estrategias, calculando la posición del sol, caminando hacia atrás, con los ojos cerrados, dando saltos de baldosa en baldosa cuidando de no pisar las rayas y hasta le pidió a una persona que caminaba por allí que lo lleve hasta su casa. Pero no había caso, Gutierrez siempre terminaba donde había empezado.
Tantas veces intento, tanto tiempo fue el que paso, que Gutierrez se olvido de donde venia; y cuando te olvidas de donde venís, ya no sabes hacia donde vas.





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Preparando viajes, haciendo cuentas, sobreviviendo a un frio demoledor, intentando disfrutar el ulltimo tramo de NZ ah y talvez en algun momento me de el lujo de no pensar tanto y vivir.

Argentina no me estas haciendo bien Argentina